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Año 2 #22 Agosto 2016

La obra plástica de Adrián Dorado

La segunda vez que vemos una obra de Adrián Dorado observamos algo más, algo que completa la primera mirada; por eso sugerimos que esta entrega sea visitada más de una vez, para descubrir los segundos y terceros planos, lo que, siendo visible, no es evidente. (Hemos dejado afuera la poesía visual de Adrián Dorado —que prometemos para otra oportunidad— para otorgar cierta coherencia a esta pequeña muestra.)

 

Adrián Dorado ha recordado, memorando a Ezra Pound con inteligencia:“[…] la poesía, más allá de los significados que es capaz de transmitir o sugerir, puede ser impulsada de tres maneras. La primera de ella es la ‘melopeia’ que destaca los componentes sonoros, musicales y rítmico-fonéticos del texto. La ‘logopeia’, en cambio, resalta las capacidades reflexivas del lenguaje poético y concibe a la poesía como instrumento de conocimiento. Por último, está la ‘fanopeia’ que privilegia la fuerza de las imágenes visuales.

“Estos tres impulsos coexisten en cualquier poema, por supuesto, articulados en un complejo sistema de gradaciones y jerarquías; pero es cierto, igualmente, que cada poeta o texto, le da importancia a alguno de ellos.”

(en http://adriandorado.blogspot.com.ar/)

 

  • Adrián Dorado
    Dorado, Adrián

    Adrián Dorado (Buenos Aires, 1946) define su propia biografía diciendo: “Latinoamericano sobreviviente a dictaduras de toda laya, nieto de españoles, visible artista visual, poeta, ensayista, fundador, reiterado viajero, coleccionista de experiencias, lector empedernido, melómano consuetudinario, buscador incansable, errado payaso… utópico, cocinero, y aficionado cantor”.

    Desde 1963 hasta la fecha realizó 38 muestras individuales, 64 de grupo y fue incluido en numerosas colectivas. Ha recibido premios municipales, provinciales y nacionales. Entre ellos, en 1989, el 1er. premio de Escultura de la Municipalidad de Buenos Aires. Pero entonces —aclara hoy— comprende que su obra guarda una relación negativa con la competencia y abandona toda participación en salones y deja de ser jurado. Tiempo después, en 2004, sentirá estar “harto de las indignidades palaciegas y del autoritarismo de los operadores culturales” y eludirá “el reinado de la mediocridad”.

    Dorado ha expuesto en Argentina, Chile, Brasil, México, España y Estados Unidos. Emplazó esculturas de grandes dimensiones en espacios públicos, creó la fundación que lleva su nombre y el Museo de Arte Abstracto del Sur. Es fundador del Desorden de La Tuerca. Se dedicó a la docencia durante 30 años. Ha editado libros de artista, prologado libros de poesía y publicó varios ensayos sobre el fenómeno de la creación.

    En el 2004, crea el museo-taller La Pochola en una quinta en la provincia de Buenos Aires, donde vive en la actualidad. 

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