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Año 2 #19 Mayo 2016

La consagración de la primavera

La consagración de la primavera fue un punto de ruptura. Compuesta para la temporada parisina de la compañía de ballet de Serguéi Diáguilev de 1913 (con coreografía del famoso Vaslav Nijinsky), causó sensación y un indignado disturbio en la platea. Aunque se diseñó como una obra para el escenario, con pasajes específicos acompañando los personajes y la acción, la música alcanzó más reconocimiento como pieza de concierto. Es, sin ninguna duda, una de las obras musicales más influyentes del siglo XX.

Los análisis existentes de esta obra son incontables, y no siempre uniformes. Puede considerarse de referencia el realizado por Santiago Martín Bermúdez en su extraordinaria monografía sobre el compositor. Martín Bermúdez describe detalladamente las partes de la obra, haciendo hincapié en esa melodía tan llamativa realizada por el fagot en un registro agudo, de forma que es realmente difícil percibir el timbre del instrumento llegando a asemejarse a un clarinete. Muchos estudiosos han considerado que este solo da comienzo verdaderamente a la música del siglo XX.

Este solo resultó tan chocante en el tumultuoso estreno, que produjo las burlas del público más recalcitrante. Incluso el compositor Camille Saint-Saëns, que se hallaba presente en la sala, la abandonó apenas lo hubo escuchado.

Orquesta Sinfónica Simón Bolívar
Gustavo Dudamel, director

  • Igor Stravinski
    Stravinski, Igor

    Igor Stravinsky (Oranienbaum, Rusia, 1882-Nueva York, 1971) es la figura más influyente en la música académica del siglo XX. Una de las fechas clave que señalan el nacimiento de la “música contemporánea” es el 29 de mayo de 1913, día en que se estrenó el ballet La consagración de la primavera. Su armonía politonal, sus ritmos abruptos y dislocados y su agresiva orquestación provocaron en el público uno de los mayores escándalos de la historia de la música.

    Autor de otros dos ballets que habían causado sensación, El pájaro de fuego (la obra que lo dio a conocer internacionalmente en 1910) y Petrushka, el día del estreno de la Consagración Stravinsky se confirmó como el jefe de la nueva escuela musical. Sin embargo, él nunca se consideró un revolucionario; de manera similar a Picasso en el campo de las artes plásticas, el compositor se caracterizó siempre por transitar de un estilo a otro con absoluta facilidad, sin perder por ello su propia personalidad. El ruso, el neoclásico y el dodecafónico son, a grandes rasgos, los tres períodos en los que puede dividirse su carrera compositiva.

    Alumno del gran Rimski-Korsakov en San Petersburgo, la oportunidad de darse a conocer se la brindó el empresario Sergei Diaghilev, quien le encargó una partitura para ser estrenada por su compañía, los Ballets Rusos, en su temporada parisiense. El resultado fueEl pájaro de fuego, obra en la que se advierte una profunda influencia de su maestro en su concepción general, pese a lo cual apunta ya algunos de los rasgos que definirán su estilo, como un agudo sentido del ritmo y el color instrumental.

    Su rápida evolución culminó en la citada Consagración de la primavera y en otra partitura destinada al ballet, Las bodas, instrumentada para la original combinación de cuatro pianos y percusión, con participación vocal. En estas obras Stravinski llevó al límite la herencia de la escuela nacionalista rusa hasta prácticamente agotarla.

    Su estilo experimentó entonces un giro que desconcertó a sus propios seguidores: en lugar de seguir el camino abierto por estas obras, en 1920 dio a conocer un nuevo ballet, Pulcinella, recreación, a primera vista respetuosa, de la música barroca a partir de composiciones de Giovanni Battista Pergolesi.

    Comenzaba así la etapa neoclásica, caracterizada por la revisión de lenguajes pasados, con homenajes a sus compositores más admirados, comoBach (Concierto en re), Tchaikovsky (El beso del hada), Haendel (Oedipusrex), Haydn (Sinfonía en do) o Mozart (La carrera del libertino) y obras tan importantes como el Octeto para instrumentos de viento, la Sinfonía de los salmoso el ballet Apollon Musagète.

    En ellas Stravinsky abandonó las armonías disonantes y la brillante orquestación de sus anteriores composiciones para adoptar un estilo más severo y objetivo —el neoclasicismo, de hecho, nació como una oposición al arrebatado subjetivismo del Romanticismo y el expresionismo germánicos—, estilo, sin embargo, que no excluía cierto sentido del humor en su aproximación al pasado.

    Con la Sinfonía en tres movimientosy la óperaLa carrera del libertino concluye esta etapa, tras la cual Stravinsky volvió a sorprender al adoptar el método dodecafónico sistematizado por su colega y rival ArnoldSchönberg. De nuevo un ballet, Agon, señaló la apertura de este nuevo período, en el que sobresalen títulos como CanticumsacrumThreni, Monumentum pro Gesualdo Requiem Canticles, ninguno de los cuales ha obtenido el nivel de aceptación de las obras de las dos épocas precedentes. Fallecido en Estados Unidos, sus restos mortales fueron inhumados en Venecia.