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Año 1 #10 Julio 2015

Falsificaciones

¿Cuando lo falso se asume como tal qué queda? (Una pizca de verdad y gramos de buen contar.) Presentamos tres falsificaciones de Marco Denevi.

EL MAESTRO TRAICIONADO

Se celebraba la última cena.

—¡Todos te aman, oh Maestro! —dijo uno de los discípulos.

—Todos no —respondió gravemente el Maestro—. Conozco a alguien que me tiene envidia y que en la primera oportunidad que se le presente me venderá por treinta dineros.

—Ya sé quién es —exclamó el discípulo—. También a mí me habló mal de ti.

—Y a mí —añadió otro discípulo.

—Y a mí, y a mí dijeron todos los demás. Todos, menos uno que permanecía silencioso.

—Pero es el único —prosiguió el que había hablado primero—. Y para probártelo diremos a coro su nombre sin habernos puesto previamente, de acuerdo.

Los discípulos, todos, menos aquel que se mantenía mudo, se miraron, contaron hasta tres y gritaron el nombre del traidor.

Las murallas de la ciudad vacilaron con el estrépito, porque los discípulos eran muchos y cada uno había gritado un nombre distinto.

Entonces el que no había hablado salió a la calle, y libre de remordimientos, consumó su traición.

 

 

LA SOLEDAD

Dispuesto a convertirse en el primer orador de la ciudad, se encerró en su casa y a solas, durante muchos años, practicó el arte de la oratoria. Pulía cada frase, cada inflexión de la voz, cada silencio. Ensayaba ademanes, gestos, pasos. Era capaz de repetir una y mil veces un vocablo hasta que el sonido alcanzase la perfección. Y entretanto se negó a recibir a nadie, a conversar con nadie. Temía que los demás le corrompiesen el estilo, le contagiasen sus trivialidades, sus torpezas de dicción, esas rústicas modulaciones con que habla el pueblo. Cuando, finalmente, decidió que no le quedaba nada por aprender, salió de su casa, se encaminó al ágora y en presencia de la multitud pronunció su primer discurso. Nadie entendió una palabra. “¿Qué idioma es ese?”, preguntaban los curiosos. Algunos se rieron, otros le arrojaron piedras, la mayoría se fue a presenciar las exhibiciones de los cómicos.

(Aglaofón: Epístolas.)

 

 

EL RUISEÑOR

Todas las noches, desde el crepúsculo hasta el alba, resonaba en el bosque el canto del ruiseñor.

El rey lo oía desde su palacio.

—Más precioso es ese ruiseñor que todos mis tesoros —decía el rey, y suspiraba.

Todas las noches, desde el crepúsculo hasta el alba, el ruiseñor cantaba en lo más profundo del bosque.

El rey, insomne, lo escuchaba embelesado.

—A quien me traiga vivo al ruiseñor le regalaré la más hermosa de mis favoritas —decía el rey—. Le daré veinte guerreros, la mitad de mis eunucos, todos mis pavos reales blancos, un laúd de madera de la India con incrustaciones de nácar, tapices de seda bordados con hilos de oro, aguamaniles de plata labrada, los pebeteros del templo, el anillo de Chapur.

Los más expertos cazadores, con redes, con ligas y con trampas, fueron de noche al bosque a cazar al ruiseñor, pero el ruiseñor no se dejó atrapar.

Y seguía cantando, todas las noches, desde el crepúsculo hasta el alba, con su maravillosa voz.

Asomado a la ventana de su palacio, el rey lo oía, y su rostro era del color de la luna, y su corazón, una cisterna seca.

Ejércitos de guerreros y de cortesanos, con arcos y con flechas, con tambores y estandartes, se dirigieron al bosque y conminaron al ruiseñor a que se presentase delante del rey, pero el ruiseñor desobedeció las órdenes.

Y todas las noches el ruiseñor cantaba en la espesura del bosque con su voz celestial.

El rey enfermó de melancolía. Y desde el lecho escuchaba el canto del ruiseñor, y su piel se arrugaba como la piel de un fruto desprendido de la rama.

La más hermosa de las favoritas fue una noche al bosque y humildemente le rogó al ruiseñor que se apiadase del rey, pero el ruiseñor no se apiadó.

Y todas las noches, desde el crepúsculo hasta la aurora, el ruiseñor cantaba en lo más intrincado del bosque.

El rey, oyéndolo, cerraba los ojos y gemía.

Un mago construyó un ruiseñor mecánico que cantaba como el ruiseñor del bosque, y se lo llevó al rey. Ya a la noche lo hizo cantar en la alcoba del rey. Pero el rey escuchaba el canto del ruiseñor del bosque y lloraba en su lecho.

Todas las noches, desde el crepúsculo hasta el alba, el ruiseñor cantaba en medio del follaje del bosque.

Y el rey murió de pena, en su lecho dorado.

Y cuando el fúnebre cortejo atravesaba el bosque con el cadáver del rey, en lo más secreto de las frondas, desde el crepúsculo hasta el alba, cantaba el ruiseñor.

(Nizãm Al-Din Fiaz: El libro del bosque, Colección de poemas persas del siglo XIV.)

  • Marco Denevi
    Denevi, Marco

    Marco Denevi (Sáenz Peña, Buenos Aires, 1922-Buenos Aires, 1998) fue un reconocido escritor y dramaturgo; dos de sus principales atributos en la creación literaria fueron el ingenio y el humor. Su descripción de los ambientes de su ciudad son notables y tienen, como máximo exponente, a su novela Rosaura a las diez (1955), adaptada al cine en 1957 por el director Mario Soffici. Otras obras suyas son: Falsificaciones (1965) y Un pequeño café (1968). Denevi escribió también numerosos cuentos, uno de ellos trascendental, “Ceremonia secreta” (1960), adaptado también al cine en 1968 por el director estadounidense Joseph Losey e interpretado por Robert Mitchum, Elizabeth Taylor y Mia Farrow. Denevi ha sido, además, dramaturgo, entre otras piezas Los expedientes (1957) y El cuarto de la noche (1962), guionista de cine y televisión, y colaborador del periódico La Nación con artículos sobre la actualidad argentina.

    Obras:

    • Rosaura a las diez, novela; Guillermo Kraft, Buenos Aires, 1955
    • Un pequeño café, novela; Calatayud, Buenos Aires, 1966
    • Parque de diversiones, novela; Emecé, Buenos Aires, 1970
    • Los asesinos de los días de fiesta, novela; Emecé, Buenos Aires, 1972
    • Salón de lectura, cuentos, poesía, teatro y ejercicios de literatura menor; Librería Huemul, Buenos Aires, 1974
    • Los locos y los cuerdos, Librería Huemul, Buenos Aires, 1975
    • Obras completas, Corregidor, Buenos Aires, 1985
    • Robotobor, novela corta infantil, con ilustraciones de Antonio Berni; Editorial Crea, Buenos Aires, 1980
    • Manuel de historia, novela, Corregidor, Buenos Aires, 1985
    • Enciclopedia de una familia argentina, novela, Sudamericana, Buenos Aires, 1986
    • Música de amor perdido, novela, Corregidor, Buenos Aires, 1990
    • Nuestra Señora de la noche, novela, Corregidor, Buenos Aires, 1997
    • Una familia argentina, Sudamericana, Buenos Aires, 1998

     

    Relatos:

    • Ceremonia secreta, escrito en 1960, este relato daría nombre después a una recopilación, prologada por Alberto Manguel, Alianza, Madrid, 1996
    • Falsificaciones, microrrelatos, Eudeba, Buenos Aires, 1966 (nueva versión en Catalayud-DEA, 1969; en 1984 Corregidor publica una edición muy aumentada y corregida)
    • El emperador de la China y otros cuentos, Librería Huemul, Buenos Aires, 1970
    • Hierba del cielo, Corregidor, Buenos Aires, 1973.
    • Furmila, la hermosa, cuento infantil, Ediciones de Arte Gaglianone, Buenos Aires, 1986
    • El jardín de las delicias. Mitos eróticos, Corregidor, Buenos Aires, 1992
    • El amor es un pájaro rebelde, Corregidor, Buenos Aires, 1993
    • Noche de duelo, casa del muerto, con un estudio preliminar, notas y vocabulario de Pedro Luis Barcia; Brami Huemul, 1994

     

    Teatro:

    • Los expedientes, Talía, Buenos Aires, 1957
    • El emperador de la China, Catalayud-DEA, Buenos Aires, 1959
    • El cuarto de la noche, Catalayud-DEA, Buenos Aires, 1962
    • Los perezosos(1970)
    • El segundo círculo o El infierno de la sexualidad sin amor(1970)
    • Un globo amarillo (1970)
    • Fatalidad de los amantes(1974)

     

    Ensayos:

    La República de Trapalanda, Corregidor, Buenos Aires, 1989