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Año 7 #82 Agosto 2021

La historia en papel carbónico

Este comentarista conoció a Horacio González; trabajó con él en la Biblioteca Nacional, supo discutirle, apreciarlo y respetarlo. Horacio González se fue hace apenas días, otra vida que se llevó la pandemia de la Covid 19. La púrpura de Tiro le rinde homenaje a un intelectual y a un patriota de lectura imprescindible; este comentarista, todavía petrificado por su pérdida, no está en condiciones de agregar más. Solamente un lugar común pero enteramente cierto: nos queda su obra, su pensamiento, su pasión.

 

La historia en papel carbónico

 

De John William Cooke. Ecos de un pensamiento, Ediciones UNGS, 2020. Cristian Leonardo Gaude compilador.

 

Escribía con copias en papel carbónico, esto es evidente, pues intuía que esas cartas debían conservarse como un testimonio de algo que, con razón, muchos pudieran dudar. No los separaba un rango de edad tan amplio, pero tampoco era angosto. Habría poco más de 20 años de edad en ese vacío de tiempo que iba de uno a otro. Exactamente, 25. No es igual lo que se escribe sin una segunda razón o justificación, que lo que desde el inicio consideramos que no debe ser desechado. Se acepta la objeción que diga que pueden tornarse célebres las anotaciones que consideramos fútiles. Pero otra cosa es la sospecha vaga de que hay papeles que merecen cuidarse desde cuando comienzan a gestarse, pues tienen doble pertenencia. A aquellos que entran en correspondencia y a otro personaje flotante que parece quedar avizorando todo a espaldas de lo que ocurre, pero que a lo que ocurre sabe envolverlo por completo. Es lo que llamamos historia, concepto que parece simple, pues indica que alguien recoge cuentos e informaciones para colocarlos en la letanía de la memoria, pero es tan escurridizo, que puede negárselo con argumentos admisibles, como hace buena parte de las filosofías no historicistas. A esa facilidad se negaron Perón y Cooke. Es claro que decir que escribían para la “historia” es inadecuado y ostentoso. Pero algo había que reclamaba que se pusiera en juego la fuerza anímica que llamamos con los términos de “dar testimonio”.

Pero es posible que en el proyecto de dejar registros escritos hubiera un sentimiento, por oculto que pudiera estar en la conciencia de los protagonistas, de que cada letra de la correspondencia revivía antiguos pasajes inmemoriales, tocaba puntos arcaicos de las leyendas resistentes, y hacía que toda frase se enarbolara como una bandera que cualquier viento cambiante la hiciera desistir de su flamear. Es que además era un intercambio con interdicciones, el canje de planes y pensamientos de los que otros no debían saber. De ahí que esa tercera audición, o ese tercer saber, el de la historia, sobrevolara con sus garantías de que, si los secretos estaban aceptablemente guardados, no sería ella la que hablara cuando su tarea era solo la de una comprobación muda.

En una correspondencia confidencial donde la distancia entre los dos interlocutores se guarda tanto en el sentido protocolar como político –la palabra “jefe” está en juego–, es lógico que el tenor de los asuntos tratados, más las diferencias que se muestran en planos lejanos pero cada vez más evidentes, originen un cálculo mutuo de prevención, por el cual todo párrafo escrito debe ser pensado varias veces. No se puede decir que no exista el mero “correr de la pluma”, pero en este caso la pluma corre fijando momentos perdurables –evidentemente, en la que se delega todo el mando en caso de “mi fallecimiento”–, u otros que son esbozos y pinceladas en el aire. Cuando Perón dice de su fallecimiento, emplea una noción que su movimiento reconocía por su revés, la eternidad. Destinada en forma genérica a la figura de Evita, esa modalidad espiritual que desdoblaba el real ejercicio del poder (“jefa espiritual de la Nación”), parecía imprescindible para poner un equilibrio entre lo que se consideraba el cuadro de fuerzas terrenal y las proposiciones místicas que el movimiento de masas consideraba aptas para su preservación en caso de un deceso en este mundo.

Hablamos de la correspondencia de los dos políticos, la del viejo y la del joven –ya sabemos que estas son notaciones arbitrarias, pero inciden en las habituales descripciones coloquiales–, porque por su carácter sostenido, su textura de pólemos, su continuidad en el tiempo –corto pero dramático–, su entidad de cuerpo textural orgánico, pues cada emisión obliga a pensar la próxima respuesta sin inclinaciones protocolares, de esa correspondencia entrecruzada hablamos entonces, como de un pieza única, superior a todo el macizo epistolar errático que de forma tan exuberante caracteriza el primer período de la resistencia, y continuará luego de diversas maneras. Los intercambios, en su mayoría son informes, algunos muy meditados, bajo el título de “Plan de Operaciones”, expresión de origen militar, muy antigua. Su poder evocativo en la historia nacional es, sin duda, muy grande. Esos informes están a cargo de Cooke, que tiene una mente estratégica, pero no es solo un ajedrecista, sino alguien que, al meditar cada movida, la sufre en carne propia. La estrategia también es un saber moral.

El que contesta desde Caracas –hay que recordar la obra de Leónidas Lamborghini, Perón en Caracas–, sabe bien el valor de las cartas y se nota en ellas la dosificación de opiniones, cautelosas siempre, fluctuando entre la ironía cruda y ciertas manifestaciones de enojo, muy pronto apagadas en modismos de escrituras basado en fórmulas corteses o indirectas. Las cartas son instrumentos de “conducción”. Como lo es cualquier conversación en general, pero la carta es un pliego escritural, allí quedan asentadas las frases que no revelan fácilmente su enigma. Es Perón el hermeneuta que no puede dejar de serlo, aun sin percibirlo, y Cooke, el escritor forzado a ser literal, el que usa el carbónico como libro de actas del drama público nacional, en los momentos más atormentados de la acción de los resistentes. Estas cartas que van y vienen durante un breve período pero que parece forjar de muchas décadas –y de alguna manera, antiguas historias se encierran allí–, hoy parece servir a un ejercicio solo de nostalgia o de averiguación de los investigadores históricos. Está bien que sea así, pero hay que agregar que la distancia con el presente –no solo porque ya no se escriben más cartas manuscritas–, hace de esta correspondencia un suceso de valor atemporal. Es desde ese orden de lo sin-tiempo, que pueden inspirar más una noción de lo político cercana a la dramaturgia de los desterrados y obstinados, que ponerlas ahora en una serie histórica, todo lo específica que se quiera, o con todos los nombres ostensibles que creemos a nuestra disposición.

 

  • Horacio González

    Horacio Luis González (Buenos Aires, 1944-ibídem, 2021) fue sociólogo, filósofo, historiador, escritor, investigador y docente.

    Horacio González obtuvo su licenciatura en Sociología en la Universidad de Buenos Aires en 1970. Se doctoró en Ciencias Sociales en la Universidad de San Pablo, Brasil, en 1992. Desde 1968 ejerció la docencia universitaria. Fue profesor titular en la Universidad de Buenos Aires, la Universidad Nacional de Rosario y en la Facultad Libre de Rosario, entre otras. Era profesor de Teoría Estética, de Pensamiento Social Latinoamericano, Pensamiento Político Argentino en la Universidad de Buenos Aires, y dictó clases en varias universidades nacionales, entre ellas las de la ciudad de La Plata y Rosario.

    Entre 2005 y 2015 se desempeñó también como director de la Biblioteca Nacional Mariano Moreno.

    Editó junto a María Pía López, Christian Ferrer y otros, la revista El ojo mocho, integró el Espacio Carta Abierta, que nucleó a intelectuales simpatizantes del gobierno kirchenrista como Nicolás Casullo, Horacio Verbitsky y Ricardo Forster.

    En 2004 recibió el Premio Konex por su aporte a las Letras argentinas. Entre sus importantes obras se destacan algunas como:

    • La ética picaresca(1ª edición). Altamira. 1992.
    • La realidad satírica: doce hipótesis sobre Página/12(1ª edición). Paradiso Ediciones. 1992.
    • Decorados(1ª edición). Huellas y Manuel Suárez Editor & Prohistoria. En coautoría con Eduardo Rinesi.
    • El filósofo cesante(1ª edición). Atuel. 1995.
    • Arlt: política y locura(1ª edición). Colihue. 1996.
    • Las multitudes argentinas(1ª edición). Desde la Gente. 1996.
    • La nación subrepticia - Lo monstruoso y lo maldito en la política y la cultura argentina(1ª edición). El Astillero. 1997. En coautoría
    • Restos pampeanos - Ciencia, ensayo y política en la cultura argentina del siglo XX(1ª edición). Colihue. 1999.
    • Las hojas de la memoria: un siglo y medio de periodismo obrero y social en Argentina(1ª edición). Central de los Trabajadores Argentinos. 2000.
    • Historia crítica de la sociología argentina. Los raros, los clásicos, los científicos, los discrepantes(1ª edición). Colihue. 2000. Compilador.
    • La crisálida. Metamorfosis y dialéctica(1ª edición). Colihue. 2001.
    • Retórica y locura(1ª edición). Colihue. 2002.
    • Imperialismo, guerra y resistencia al comienzo del nuevo siglo(1ª edición). Universidad de Buenos Aires. 2003. En coautoría con Eduardo Grüner y Christian Castillo.
    • Filosofía de la conspiración. Marxistas, peronistas y carbonarios(1ª edición). Colihue. 2004.
    • La memoria en el atril(1ª edición). Colihue. 2005. En coautoría.
    • Los asaltantes del cielo. Política y emancipación(1ª edición). Gorla. 2006.
    • Escritos en carbonilla. Figuraciones, destinos, relatos(1ª edición). Colihue. 2006.
    • Paul Groussac: La lengua emigrada(1ª edición). Colihue. 2007.
    • Perón: reflejos de una vida(1ª edición). Colihue. 2008.
    • Entredichos - Osvaldo Bayer: 30 años de polémicas(1ª edición). Ochava Ediciones. 2008. En coautoría con Felipe Pigna y León Rozitchner.
    • El peronismo fuera de las fuentes(1ª edición). Universidad Nacional de General Sarmiento. 2008.
    • Beligerancia de los idiomas. Un siglo y medio de discusión sobre la lengua latinoamericana(1ª edición). Colihue. 2008. Compilador.
    • La batalla por la renta(1ª edición). Las Cuarenta. 2009. Obra colectiva
    • El arte de viajar en taxi. Aguafuertes pasajeras(1ª edición). Colihue. 2009.
    • Historia de la Biblioteca Nacional(1ª edición). Biblioteca Nacional. 2010.
    • El acorazado Potemkin en los mares argentinos(1ª edición). Colihue. 2010.
    • Kirchnerismo, una controversia cultural(1ª edición). Colihue. 2011.
    • Genealogías. Trabajo y violencia en la historia argentina(1ª edición). Homo Sapiens Ediciones. 2011.
    • Decirlo todo - Escritura y negatividad en Carlos Correas(1ª edición). Universidad Nacional de General Sarmiento. 2011. En coautoría.
    • ¿Cómo juzgar al kirchnerismo? Dos miradas contrapuestas sobre la Argentina de la última década(1ª edición). Nuestra América. En coautoría con Isaac Rudnik
    • Lengua del ultraje, de la generación del 37 a David Viñas(1ª edición). Colihue. 2012.
    • Dilemas políticos 2001-2011(1ª edición). Quadrata. 2012. En coautoría con Claudio Lozano y Christian Ferrer
    • Historia y pasión. La voluntad de pensarlo todo(1ª edición). Planeta. 2013. En coautoría con José Pablo Feinmann.
    • Historia conjetural del periodismo. Leyendo el diario de ayer(1ª edición). Colihue. 2013.
    • Las redacciones cautivas(1ª edición). Colihue. 2015.
    • Ecos alemanes en la historia argentina(1ª edición). Biblioteca Nacional. 2015.
    • Tomar las armas(1ª edición). Colihue. 2016.
    • Traducciones malditas. La experiencia de la imagen en Marx, Merlau-Ponty y Foucault(1ª edición). Colihue. 2017.
    • Manuel Ugarte - Modernismo y latinoamericanismo(1ª edición). Universidad Nacional de General Sarmiento. 2017.
    • Saberes de pasillo - Universidad y conocimiento libre(1ª edición). Paradiso. 2018.
    • La Argentina manuscrita - Cautivas, malones e intelectuales(1ª edición). Colihue. 2018.