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Año 9 #99 Enero 2023

Fuimos

Goyeneche - con la Orquesta Típica Porteña

 

Ariel Ardit - Fuimos (En Vivo) Con Andrés Linetzky

 

Lidia Borda - con Luis Borda y el Sexteto Mayor

 

Horacio Salgan y Ubaldo De Lio

 

Roberto Grela y Leopoldo Federico

 

 

Letra de Fuimos (1945)
Homero Manzi

Fui como una lluvia de cenizas y fatigas
en las horas resignadas de tu vida.
Gota de vinagre derramada
fatalmente derramada sobre tus heridas.
Fuiste, por mi culpa, golondrina entre la nieve,
rosa marchita por la nube que no llueve.
Fuimos la esperanza que no llega, que no alcanza,
que no puede vislumbrar la tarde mansa.
Fuimos el viajero que no implora,
que no reza, que no llora, que se echó a morir.

¡Vete...!
¿No comprendes que estás matando?
¿No comprendes que te estoy llamando?
¡Vete...!
No me beses, que estoy llorando
y quisiera no llorarte más...
¿No ves...?
Es mejor que mi dolor quede tirado con tu amor,
librado de tu amor final...
¡Vete...!
¿No comprendes que te estoy salvando?
¿No comprendes que te estoy amando?
No me sigas, ni me llames, ni me beses,
ni me llores, ni me quieras más...

Fuimos abrazados a la angustia de un presagio
por la noche de un camino sin salidas.
Pálidos despojos de un naufragio
sacudidos por las olas del amor de la vida.
Fuimos empujados de un viento desolado,
sombras de una sombra que tornaba del pasado.
Fuimos la esperanza que no llega, que no alcanza,
que no puede vislumbrarla tarde mansa.
Fuimos el viajero que no implora,
que no reza, que no llora, que se echó a morir...

 

  • José Dames
    Dames, José

    José Dames (Rosario, Argentina, 1907-1994) fue un bandoneonista y compositor argentino.

    Nació en la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe (300 km al norte de Buenos Aires). Desde su infancia estaba atraído a la música. Aunque pertenecía a una familia humilde, sus padres le pagaron una educación musical y aprendió a tocar el violín.

    Cuando tenía 18 años, se mudó con su familia a San Fernando, a 20 km de Buenos Aires. Empezó a estudiar bandoneón con el maestro Gómez, y más tarde pulió su técnica con Carlos Marcucci. Se mudó al barrio de Nueva Pompeya. Empezó su actividad con tríos y cuartetos.

    En 1931 participó en un grupo tanguero liderado por el bandoneonista Carlos Tirigall. En 1932 entró en la sección de bandoneones de la orquesta típica-sinfónica de Julián Divasto. Hacia 1934 formó el dúo Las Dos D: Dodero-Dames, con el pianista Rolando Dodero. Tocó en muchas sesiones en Radio Excelsior y después en La Voz del Aire. Después armó su propio grupo José Dames y Sus Paisanos, que pronto se desbandó, pero se reunió años más tarde para grabar en el sello Philips.

    Pero nunca se dedicó completamente a tocar ni tenía la habilidad para dirigir una orquesta, porque le faltaba la disposición necesaria de un entrepreneur. Su dedicación estaba siempre enfocada en la composición.

    Desde 1940, Dames integró como bandoneonista las orquestas de Anselmo Aieta, Rodolfo Biagi, Atilio Bruni, Juan Canaro, Emilio Orlando, Ricardo Pedevilla y Francisco Rotundo, y participó en los acompañamientos orquestales de los cantantes Andrés Falgás, Roberto Flores, Héctor Palacios, Roberto Rufino y Alba Solís. Paralelamente a todas estas actuaciones formó siempre algún trío, flanqueado su bandoneón por dos guitarras. El último fue el que actuó en radio El Mundo en 1957, con los guitarristas Vicente Spina y José Sabino.

     

    Algunas de sus obras:

    • Los despojos (con Horacio Sanguinetti)
    • Tristeza marina (con Horacio Sanguinetti)
    • Por unos ojos negros (con Horacio Sanguinetti)
    • Milagroso (con Horacio Sanguinetti)
    • Nada (con José María Contursi, el tango que alcanzó las casi 300 grabaciones de intérpretes diferentes).
    • Tú (que estrenó y grabó la orquesta de Aníbal Troilo en impecable versión con Edmundo Rivero)
    • Fulgor
    • Brindemos en silencio
    • Mientras vuelve el amor
    • Fuimos, con Homero Manzi.
    • No me importa su amor (con Enrique Cadícamo)
    • Sin ti, con Abel Aznar
    • Tan lejos, con Marvil
    • Horizonte azul (con Héctor Marcó)
    • Detrás del turbio cristal (con Cátulo Castillo)
    • La luna cae en San Telmo (con Juan B. Tiggi)
    • Simplemente Laura (con Mario Ponce de León)
    • Canción de primavera (vals de estilo europeo)
    • Nuestra Señora de Pompeya (pequeña obra de música sacra que dedicó a la iglesia de su barrio)
  • Homero Manzi
    Manzi, Homero

    Homero Manzi, seudónimo de Homero Manzione (1907-1951), nació en Añatuya, Santiago del Estero, pero vivió desde niño en Buenos Aires, ya que en 1911 su padre se trasladó a esa ciudad. Será el barrio de Pompeya donde pasará parte de su juventud; pupilo en el viejo Colegio Luppi, comienza allí a borronear sus primeros poemas. Terminada la escuela primaria retorna a la casa paterna en Garay y Boedo, donde nacerían, sin olvidar su antiguo barrio, sus primeros tangos. No tarda Manzi en estrechar amistad con los hermanos González Tuñón, Leónidas Barletta, Nicolás Olivari y el que fuera un poco padre de esa cofradía, José González Castillo, padre de Cátulo.

    Su actividad política hizo que lo expulsaran de la Facultad de Derecho, a partir de lo cual se dedica totalmente a su gran pasión: la poesía. Contaba Arturo Jauretche que poco antes de terminar el servicio militar le dijo: “Tengo por delante dos caminos: hacerme hombre de letras o hacer letras para los hombres”. Opta por lo segundo, componiendo letras de tango memorables como “Discepolín”, “Malena”, “Manoblanca” y “Sur”, entre otras.

    Su paso por FORJA (Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina) afirma sus convicciones ideológicas, y ya no se apartaría del campo popular. Esto le cuesta perder varios amigos, entre ellos Jorge Luis Borges. Al igual que Enrique Santos Discépolo sufre hondamente la soledad, quizás por ello en el poema “Definiciones para esperar mi muerte” dirá: Sé que hay lágrimas largamente preparadas para mi ausencia. / Sé que mi nombre resonará en oídos queridos con la perfección de una imagen”.

    Se desempeñó como profesor de Castellano y de Literatura en los colegios nacionales Mariano Moreno y Domingo Faustino Sarmiento. Como periodista trabajó en El Sol, Crítica y Tribuna Libre. Redactó los libros cinematográficos de películas exitosas, como La guerra gaucha y Pampa bárbara, entre otras. Fundó la empresa Artistas Argentinos Asociados, y como sindicalista ejerció la presidencia de SADAIC.

    Como letrista de tangos fue un magnífico poeta, algunas de sus letras son: “Viejo ciego”, “Milonga sentimental”, “Milonga del 900”, “El pescante”, “Milonga triste”, “Bettinoti”, “Mañana zarpa un barco”, “Negra María”, “Después”, “Sur”, “Che, bandoneón”, “El último organito”.

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