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Año 8 #84 Octubre 2021

Cabecita

Tedesco es poeta (uno de los grandes poetas de nuestro tiempo), y, cuando un poeta habla suele ser tan preciso (de precisión poética hablamos. Porque la poesía no es ciencia, que mañana decide lo contario de hoy. Claro que no. La poesía se construye sin tiempo, o con todo el tiempo, por siempre). Este es el caso de “Cabecita”, tan breve, tan contundente, tan que invita a releerse.

No lo diga en singular, pero téngalo presente, el uno, el único que cada uno es, es muchos en el plural asesinado de la historia. Resulta que allá, en los orígenes de Lomas del Mirador, cuando la lacra espiritual del imperio remoto ocupó estas tierras —soldados y marinos de la peor calaña y un par de curitas de panza prominente—, luego de arrasar con la resistencia indígena necesitó actividad sexual para entretenerse, aunque la mediación fuera el desprecio, en ese paisaje aturdido por el calor y las borrascas, los insectos homicidas y el dios infiel que moraba entre las lomas. Eros, flexible como es, se adapta a las prerrogativas del poder. Así las cosas, aquellos ilustres de piel lechosa bajo la armadura se amancebaron con las nativas sobrevivientes de la masacre. Estoy resumiendo: por un lado, erguido y cruel por determinación histórica, el invasor, pobre aún pero ilimitado en sus designios sacramentales; del otro, tendida sobre el jergón, la nativa de tez oscura, solo engalanada con la desnudez demoníaca de la sumisión y el odio. El asco los devoraba; el asco, también, los excitaba. El hijo de ambos, el primer cabecita, sin evidencia de padre, y clausurado el celo materno que nutre y agiganta, fue plural de “nadie”, fue cabecitas, el uno manada, maleza social sacrificada y sacrificadora, aterrada y aterradora, alquilada para matar, conchabada para morir en el frente de combate, turba mazorquera, tropa unitaria, peonada martirizada por el rebenque institucional, multitudes en busca de su líder, en busca de justicia social, descamisados con Evita y sin Evita, cabecitas hacinados en villas de emergencia; mírelos, son yuta, gendarmes, cabos del ejército, asesinos y asesinados, represores y reprimidos, piqueteros, desocupados, se putean entre sí, se castigan entre sí, y no lo dudes, vienen por vos, se vengarán de vos, blanquito ensimismado, cuando tu culo virginal les quede a tiro en la porquería vigilada de las calles.

 

  • Luis Tedesco
    Tedesco, Luis

    Luis O. Tedesco (Buenos Aires, 1941) es un editor de larga trayectoria y un singularísimo poeta. Sin duda, una de las voces poéticas más personales y ricas de la Argentina.

    Ha publicado en poesía:

    • Los objetos del miedo (1970)
    • Cuerpo(1975)
    • Paisajes(1980)
    • Reino sentimental(1985)
    • Vida privada(1995)
    • La dama de mimente (1998)
    • En la maleza(2000)
    • Aquel corazón descamisado(2002)
    • Lomas del Mirador(2006)
    • Hablar mestizo en lírica indecisa(2009)
    • Malón en cautiverio (2013)

    Y la novela

    • Lucho Maidana ataca. Monólogos en contexto de encierro.
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