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Año 7 #81 Julio 2021

Puente chino

Si puede el arte tener una intersección con la política es una discusión absurda: todo arte es político, siempre. Pero el oficio de artista tiene una particularidad, necesita de la interioridad del artesano; trabajando, la dirección del impulso es de adentro hacia afuera, porque el arte se construye, siempre, con los ladrillos del mundo interno del artista.

Puente chino

 

Este texto fue publicado en el libro Questiones politicae, seis relatos sobre la certeza, Editorial La Bohemia, Argentina, en el 2006, Sentieri Meridiani, Italia, en el 2010, y en Palabras para La Poderosa 2, Al Fondo a la Derecha, 2020.

 

Este cuento está dedicado a la memoria de Maximiliano Kosteki y Darío Santillán dos militantes populares, que en una toma del Puente Pueyrredón, en el linde sur de la Ciudad de Buenos Aires, el 26 de junio de 2002, fueron asesinados salvajemente y con alevosía por la policía bonaerense.

La justicia argentina condenó, ahora, a cadena perpetua a los autores materiales de tal aberrante asesinato, un comisario y un suboficial de la policía bonaerense.

Ni olvido ni perdón: justicia.

 

Los incendios son las flores de Yedo.

Proverbio popular japonés

 

1

Llegamos a las cercanías del puente chino casi en silencio.

Espantando la amarga penumbra que acecha a quienes tenemos hambre.

Apenas algún bombo, de los nuestros, desentona con una marcha deshilachada.

Nunca habíamos llegado tan lejos.

En la vanguardia fulguran nuestros jóvenes con los rostros tapados, con viejos trapos oscuros empapados en agua, que atenuarán el efecto de los indefectibles gases lacrimógenos.

Lejos, un silbido de tren insinúa que la ciudad lisérgica no nos ignora.

Los numerosos camarógrafos y periodistas de la tevé, inquietos y verborrágicos, se acomodan a un lado de los carros hidrantes: el espectáculo está garantizado.

Apostados del otro lado del puente las tropas de la policía nos aguardan.

Nerviosos, sus altos caballos, estropean con bosta los adoquines.

Nerviosos, ellos, sacuden sus escudos draconianos.

Nerviosos, también nosotros, ignoramos cualquier quietud.

 

2

Continuamos nuestro avance.

Desafiantes ocupamos el primoroso puente de madera.

Somos unos quinientos en total.

No más.

El frente de nuestra compañía está alborotado.

Los policías permanecen inmóviles, congelados, a pocos metros de nosotros.

Así se garantizan el control de la bajada del otro lado del puente chino.

Aparentan estar listos con un candor exagerado.

Y ese cinismo ramplón tan característico de los que creen encarnar las “fuerzas del orden”. De un orden que solo representa y defiende a quienes nos oprimen.

Una catarata de flashes, de los ávidos periodistas, desacomoda el crepúsculo.

La tensión, y no la negrura de las gomas quemadas, torna el aire irrespirable.

Nosotros, firmes ya sobre el puente, también estamos listos.

 

3

Levantamos las banderas y los blasones.

Rojos, negros, con grandes letras blancas, celestes o amarillas.

Queremos trabajo no balas, dicen, La lucha de clases continúa...

Cantamos de un modo destemplado pero firme.

Convincente.

Las mismas furiosas consignas de siempre.

Incontrastables, los bombos al fin se vindican.

Vendrán otros cientos de manifestantes más a ayudarnos.

Las columnas del sur no están lejos.

Pétreos, los policías no enhebran movimiento alguno.

Como si el nirvana representara algo, justo en este momento, para su pensamiento tosco y mecánico.

Luego quizás titubeen, por alguna paradójica e ignota causa, en la penumbra de sus casas, ante la mesa vacía o la boleta del gas impaga.

 

4

Tres tipos se deslizan tranquilamente entre las tropas de policías.

Los eluden y se acercan, hacia donde nos encontramos nosotros.

Se mueven con envidiable parsimonia y seguridad.

Suavemente.

Como si solo se tratara de un sencillo paseo dominguero.

Uno de ellos exhibe, con un orgullo infantil, un cuaderno en su mano izquierda.

Anota todo lo que le susurra, ampuloso, el sujeto más gordo.

El gordo aparenta mandar a los otros dos.

Se ríen por algo que comenta el del sobretodo negro.

Avanzan.

Vienen hacia nosotros sin vislumbrar el miedo.

 

5

Llegan hasta nuestra posición.

Se presentan.

Son ingenieros en no sé qué.

El que toma notas me observa de reojo, con una tibia desconfianza.

De inmediato me doy cuenta de que lo conozco.

Él también lo sabe, sin duda.

Disimula.

Con un aplomo inclaudicable.

Mientras apunta, impávido, todas las nimiedades que dice el gordo.

¡Puente chino!

¿Qué puente chino?

Japonés, dice el gordo.

 

6

El gordo saca un metro gordo, como él, de algún lado.

Miden el puente chino a conciencia.

Aparenta ser un juego antiguo y ceremonioso.

Un tanto jocoso, totalmente extemporáneo, pero irrevocable.

Acometen todo con una pachorra contagiosa.

Mensuran la estructura.

El arco.

El maderamen maestro.

La senda gastada.

Nuestra impaciencia.

 

7

Obedientes y bien predispuestos, nos trasladamos de acá para allá.

Ante cada uno de los absurdos requerimientos, de los tres ingenieros.

Simplemente acatamos como ordenados corderitos del Señor.

Lo importante siempre es la organización.

Aun para enhebrar unos desplazamientos incomprensibles.

Como en un desquiciado go, a escala humana, manipulado por orates.

Un populoso ballet de nerviosos plantígrados.

El gordo imparte órdenes precisas a todo lo que se le acercaba a menos de un metro de su barriga burguesa.

Su voz suena fuerte y melodiosa.

En sus ratos aciagos seguramente el gordo canta tangos.

Pero ¿de dónde conozco yo al “melindroso” que apunta todo con tres trazos?

 

8

Los bombos aturden de nuevo.

Retomamos nuestros cantos con un frenesí atávico.

Suspendemos la más mínima atención a los tres tipos estos.

Es recíproco: los ingenieros siguen con lo suyo y también nos ignoran.

El gordo tantea las barandas.

Señala las grietas.

Determina las goteras.

Esto parece “el puente de los monos” de Hiroshigué, dice.

Más minucioso aún, el del sobretodo negro mide todo al milímetro.

El otro, el que no sé de dónde debo recordarlo, anota y anota.

Esto no va aguantar, dice el gordo, finalmente.

No va aguantar tanto peso, afirma, categórico.

 

9

La escuadra del sur se acerca displicente.

Serán unos trescientos compañeros más.

Esto pone ostensiblemente nerviosos a los policías.

Nosotros cantamos con más fuerza.

Alegres.

Exultantes.

¡Pobres del mundo!

Ahora somos una cantidad razonable para hacerles frente.

Las banderas se derraman por el firmamento con fuerza y prepotencia.

El ingeniero gordo desaprueba tanto escándalo.

Nos mira con un indisimulable dejo de desencanto.

El que escribe todo continúa absorto en su cuaderno.

Da, con su vulgar pluma, trazos rápidos e ininterrumpidos.

 

10

Los muchachos del sur se nos suman en la toma del puente chino.

Desplegados sumamos unos ochocientos en total.

Ochocientos tres, en realidad.

Con los tres intrusos.

El gordo insiste con la cantinela, de que el puente no va a aguantar, a quien quiera oírlo o tenga la desgracia de pasar cerca.

El otro ingeniero registra con dedicación lo que dice el gordo, en sordina.

Nosotros, ahora, no cantamos únicamente sino que, además, saltamos enardecidos como posesos.

El puente de madera flamea.

Como un cataviento desplegado a barlovento.

Vibra más por nuestras consignas que por nuestros brincos desenfrenados.

 

11

Los policías parecen al fin decidirse.

No quieren esperar a que se acerquen más grupos nuestros.

Enarbolan los escudos transparentes.

Esgrimen sus cachiporras y sus palos.

Los de la policía montada se alistan en sus sillas para atacarnos.

Nosotros preferimos las burlas.

Son más poderosas.

Los provocamos desde el puente chino.

Algunos desaforados se bajan los pantalones.

Les muestran el culo.

 

12

Sencillos y pragmáticos ellos aguardan una orden imperativa.

Desde el puente chino parte una molotov rumbo a los policías.

La bomba explota a mitad de camino.

Ilumina, de modo melodramático, la escena.

Atónitos observamos a quien la arrojó: el ingeniero que tanto anotaba.

Recién, a esta altura de las circunstancias, caí en la cuenta de donde podía recordar a ese hijo de puta.

Comienza la refriega.

 

  • Ricardo Rojas Ayrala
    Rojas Ayrala, Ricardo

    Ricardo Rojas Ayrala es un escritor argentino. Su obra édita consta de 16 libros publicados en Argentina, México, El Salvador e Italia. Se desempeña como secretario de Cultura de la Asociación de Empleados de Farmacia (ADEF). Con Marta Miranda dirige el Festival Internacional VaPoesía Argentina de literatura e inclusión.

    Entre otros reconocimientos a su obra, obtuvo el tercer premio municipal de literatura de la Ciudad de Buenos Aires, bienio 2000-2001. Fue distinguido por la Secretaría de Cultura y Medios de Comunicación de la Presidencia de la Nación Argentina, Promoción a la Edición de Literatura Argentina, en el 2001. Fue finalista del concurso internacional Poesía en tierra, organizado por el Centro de Cultura de España en la Argentina y la editorial Fondo de Cultura Económica de México en 2003. Resultó ganador del premio Le mie parole altrui en Italia, con traducción de la doctora Pamela Cologna, auspiciado por Giovane Holden Edizioni en 2007. Fue honrado con el Fondo Metropolitano de las Artes y las Ciencias de la Ciudad de Buenos Aires en el 2009. En el 2014 resultó finalista del V Premio Internacional de Poesía Víctor Valera Mora. En el 2016 fue ganador del Premio Latinoamericano de Literatura de la Unam. En el 2020, resultó uno de los ganadores del concurso internacional “Papeles de la Pandemia”, convocado por la revista digital Letralia, tierra de letras, con su libro “Cantos de la Peste”.

    Participa asiduamente de encuentros y festivales literarios en diversos países como España, Cuba, El Salvador, México, Costa Rica, Guatemala, Camerún, Chile, Venezuela y Argentina.

    Obras:

    • Sin conchabo corazón, poesía, El Caldero, Argentina, 1993.
      • Fabulosas alimañas de la pampa, narrativa, Sentieri Meridiani, Italia, 2010 y El Caldero, Argentina, 1996.
      • Hazañas y desventuras de Amulius y Numitor, narrativa, La Bohemia, Argentina, 1999 y Sentieri Meridiani, Italia, 2010.
      • Caligramas, poesía, La Bohemia, Argentina, 2000.
      • Miniaturas Quilmes, narrativa, La Bohemia, Argentina, 2001.
      • La lengua de Calibán, poesía, Fondo de Cultura Económica, México, 2005.
      • Quaestiones politicae, narrativa, La Bohemia, Argentina, 2006 y Sentieri Meridiani, Italia, 2010.
      • Obispos en la niebla, poesía, 2007, Tintanueva, México y La Bohemia, Argentina.
      • Argumentos para disuadir a una jauría y otros usos civiles, poesía, Descierto, Argentina, 2013.
      • Un sauzal para Kikí de Cundinamarca, poesía, Ponciago Arriaga, México, 2014.
      • Las nubes, poesía, Descierto, Argentina, 2015.
      • Chéjov en la nieve, novela, Evaristo, Argentina, 2016.
      • Museo del Dictador, narrativa, Aire en el Agua, México, 2017.
      • Anatomía General de los Burócratas del Río de la Plata, narrativa, Tintanueva, México, 2017 y Evaristo Editorial, Argentina, 2018.
      • Hazañas y desventuras de Amulius y Numitor, narrativa, Al Fondo a la Derecha Editorial, Argentina, 2019, versión digital.
      • Pero no olvides la cajita de rapé de porcelana, poesía, Proyecto Editorial La Chifurnia, El Salvador, 2019.
      • El delicado oficio argentino de dar muerte, novela, Evaristo Editorial, Argentina, 2019.

    Parte de su obra ha sido publicada en diversas revistas literarias, antologías digitales y sitios web de España, Cuba, EE.UU., México, Bolivia, Venezuela, Uruguay, Colombia, Chile, Italia y Argentina. También sus textos han sido incluidos en diversas antologías en formato papel como por ejemplo: “La erótica argentina” (Editorial Catálogos, 1995; Editorial Manantial, 2003. Argentina) “El arcano o el arca no – Poesía argentina de fin de siglo” (Instituto del Libro Cubano, Cuba, 2005; Ediciones Casa de las Américas, Cuba, 2007). "Un solo mar y la palabra", (Grecam, italia 2017). "Nubes - poesía hispanoamericana" (Editorial Pretextos, España, 2019), entre otras.

    Letralia (Venezuela): https://letralia.com/editorialletralia/especiales/papeles-de-la-pandemia/2020/05/30/cantos-de-la-peste/

    Literariedad (Colombia): https://literariedad.co/2016/01/17/poemas-las-nubes-ricardo-rojas-ayrala/
    El infinito viajar (Argentina): http://elinfinitoviajar.blogspot.com/2016/05/ricardo-rojas-ayrala.html
    La voce Regina (Italia): http://www.lavoceregina.it/autori/759
    Poetas del siglo XXI (Chile): https://poetassigloveintiuno.blogspot.com/2015/11/ricardo-rojas-ayrala-17545-poeta-de.html
    Mallamargens (Brasil): http://www.mallarmargens.com/2016/07/6-poemas-de-ricardo-rojas-ayrala.html
    La ubre amarga (Bolivia): https://laubreamarga.martadero.org/2015/09/01/ricardo-rojas-ayrala-argentina/
    Eurasia hoy (EEUU): http://eurasiahoy.com/28022016-ricardo-rojas-ayrala-sus-respuestas-y-poemas/
    La infancia del procedimiento (Argentina): http://lainfanciadelprocedimiento.blogspot.com/2006/11/ricardo-rojas-ayrala.html
    Portal Latinoamericano Sur y Sur (Uruguay): http://www.surysur.net/ricardo-rojas-ayrala-quien-se-dice-apolitico-escoge-el-partido-de-los-que-nos-oprimen/
    Acoplando (Argentina): http://acoplando.com.ar/la-cancion-del-refugiado-de-ricardo-rojas-ayrala/
    Lexia (Argentina): https://lexia.com.ar/Reportaje_Ricardo_Rojas_Ayrala.html
    El país de la bruma (Argentina) https://elpaisdelabruma.blogspot.com/2018/08/anatomia-general-de-los-burocratas-del.html

    Como gestor cultural Ricardo Rojas Ayrala ha participado en la fundación de centros culturales en el ámbito de la ciudad de Buenos Aires. Participó en la fundación de varias revistas de literatura, “Los rollos del mal muerto”, por ejemplo; también participó en la fundación de varias editoriales independientes como “El Caldero” y “La Bohemia”. Creó y condujo ciclos de entrevistas como “El artista como trabajador”. Creó y condujo varios programas culturales en radio, “Wilde la capital del mundo”, “La poemia en banda”. Fundó dos festivales internacionales de literatura en Argentina.

    Fundó, desde la Secretaria de Cultura de ADEF que dirige a la fecha, once centros de formación profesional en la Ciudad de Buenos Aires y en la provincia de Buenos Aires, bajo la forma legal del Centro de Formación Profesionales Oficiales que tienen más de mil alumnos por año; y una Universidad Nacional de Farmacia oficial con la UMET que tiene sede en la ciudad de Buenos Aires.

    Es, actualmente, miembro del comité directivo de festivales internacionales de literatura, en Costa Rica, Venezuela y México. Es miembro del “Corredor internacional Poesía en Tránsito”, que hermana festivales de México, Costa Rica, Guatemala, El Salvador y Argentina. Dirige el Festival Internacional Vapoesía Argentina de literatura e inclusión que ya ha realizado su octava edición. Participó como prosecretario en la comisión directiva del Sindicato de Escritoras y Escritores de la Argentina. Fue jefe de redacción de la revista de literatura Los rollos del mal muerto. Fue miembro de la Mesa Intersindical de Cultura de la CGT. Es miembro en la actualidad de Radar de los trabajadores, un colectivo de 37 sindicatos de las distintas Confederaciones del movimiento obrero argentino. Fundó y dirige el sitio web de los trabajadores La Purpura de Tiro.