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François Truffaut

François Truffaut (1932-1984), hijo de madre soltera y padre desconocido. La ambigua relación con su madre lo marcó para siempre y se convirtió en una de sus obsesiones. Huyó de casa muy joven, refugiándose, literalmente, en los cines, y tras un desgraciado (y caro) intento de montar un cineclub, su padrastro lo encerró en un correccional.

André Bazin, crítico cinematográfico y fundador de la decana revista Cahiers du Cinéma, y su esposa Janine le ofrecen amparo y trabajo. En 1950 se alistó en el ejército, no le gustó y desertó, por lo que terminó de nuevo encerrado, esta vez en prisión. Otra vez lo rescata Bazin y, en 1953, Truffaut empieza a ejercer la crítica en Cahiers du Cinéma. En 1954 rueda su primer corto, Una Visita, y en 1959, su primer largo, Los cuatrocientos golpes, con el que gana el Gran Premio del Festival de Cannes. Nacía la Nouvelle Vague y Jules et Jim, en 1962, confirma su talento. Dirigió en total veintiún largometrajes, tres cortos y publicó los libros El cine según Hitchcock Las películas de mi vida.

Gran parte de su filmografía está marcada por una infancia y una adolescencia difíciles, que reflejó fielmente en su primer largometraje,Los cuatrocientos golpes(1959), en el que su joven protagonista, Antoine Doinel, se convierte en el álter ego del realizador. Sin embargo, a diferencia de aquél, Truffaut conseguiría librarse del reformatorio al que parecía predestinado.

Uno de sus más combativos artículos enCahiers du Cinéma, “Una cierta tendencia del cine francés” (1954), levantó una gran polémica por lo que significaba de crítica hacia el estamento cinematográfico de su país. A raíz de él, se planteó el salto a la dirección cinematográfica con el propósito de abrir una nueva vía de expresión, más realista y libre de los defectos y concesiones que él denunciaba, como el culto a las estrellas.

Entre sus películas podemos citar: Los cuatrocientos golpesLa piel suave(1964); Fahrenheit 451(1966); La sirena del Mississippi (1969); El pequeño salvaje(1969); Domicilio conyugal(1970); La noche americana(1973); La historia de Adela H.La piel dura (1976); La mujer de al lado (1981), y Vivamente el domingo (1983).

Murió en 1984, a los 52 años.

Ha dicho Truffaut:
En los años cincuenta y sesenta, Hitchcock se encontraba en la cima de su creatividad y de su éxito. Famoso entonces por la publicidad que le había asegurado David Selznick en el transcurso de los cuatro o cinco años de contrato que los unía, colaboración subrayada por obras como RebecaSpellbound (Recuerda), The Paradine case (El proceso Paradine), Hitchcock se hace mundialmente célebre en tanto que produce y dirige la serie de emisiones televisivas Suspicions (Sospecha), después Hitchcock presenta, hacia la mitad de los años cincuenta. Este éxito y esa popularidad, la crítica americana y europea iba a hacérselo pagar examinando su trabajo con condescendencia, denigrando un film tras otro.

En 1962, encontrándome en Nueva York para presentarJules et Jim, me di cuenta de que cada periodista me hacía la misma pregunta: ¿Por qué los críticos deCahiers du Cinéma toman en serio a Hitchcock? Es rico, tiene éxito, pero sus películas carecen de sustancia. Uno de esos críticos americanos, a quien yo acababa de hacerle el elogio, durante una hora, de Roar Window (La ventana indiscreta), me respondió esta barbaridad: A usted le gusta Rear Windowporque, no siendo habitual de Nueva York, no conoce bien Greenwich Village. Le respondí: Rear Windowno es una película sobre la ciudad, sitio, sencillamente, una película sobre el cine. Y yo conozco el cine.

Mientras aparecía, un joven americano, profesor de cine me predijo: Este libro hará más daño a su reputación en América que su peor película. Felizmente, Charles Thomas Samuels se equivocó y se suicida uno o dos años más tarde, creo que por otras razones. En realidad, los críticos americanos prestaron a partir de 1968 más atención al trabajo de Hitchcock —una película como Psicosis está considerada hoy por ellos como un clásico— y los cinéfilos más jóvenes adoptaron definitivamente a Hitchcock sin verse obligados por su éxito, por su riqueza y por su celebridad.

Obras del autor en La Púrpura de tiro