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Año 3 #31 Mayo 2017

La obra de un pintor (III)

Define Gabriela Metz: “Se considera a Berni uno de los pintores con mayor espíritu "moderno" de nuestro país. Su experiencia, marcada por procesos de raíz barroca, contribuyó a incentivar orientaciones contemporáneas al realismo, el surrealismo, el expresionismo, el informalismo, la Nueva Figuración, el Pop Art, los happenings, entre otras. Renovó los medios tradicionales en la exploración y explotación del collage, superó la tradición del espacio pictórico y produjo tempranas ambientaciones de gran impacto.”

  • Antonio Berni
    Berni, Antonio

    Antonio Berni (Rosario, 1905-Buenos Aires, 1981) fue una de las figuras más prominentes de la plástica argentina.

    Después de recibir formación artística en su ciudad, aprovecha dos becas consecutivas para recibir formación en Europa y regresa en el año 1930, momento en el que descubre el surrealismo.En 1932 expone óleos, fotomontajes y dibujos surrealistas, pero su interés por el contexto nacional cambiará su rumbo en la pintura: se alejará de la dimensión fantástica para privilegiar una pintura realista, ligada a una propuesta estética comprometida con los trabajadores y los desposeídos.Funda entonces—con Castagnino, Policastro y Giambaggi—, el “Nuevo Realismo”. Colabora con el muralista mexicano Siqueiros en elfamoso mural de la casa de Natalio Botana (más tarde pintará otro en las Galerías Pacífico).

    Su producción se inclinará hacia dos líneas principales: una de carácter social y testimonial, de gran solemnidad frontal y técnicas procedentes del muralismo, con un concepto de gran composición; la otra, de un clasicismo casi renacentista, con matices mágicos y metafísicos; por lo general se trata de retratos femeninos, de plasticidad imponente.

    Después de los años 50 la expresividad de Berni se libera del ideal armónico, pierde rigor formal y adquiere vitalidad en composiciones de pinceladas rápidas y vibrantes; se deja ganar por sus raíces telúricas mientras vive en Santiago del Estero.Implementa alrededor de los años 60 una textura áspera y gruesa, que lo acerca a las innovaciones del informalismo y a los artistas del Pop Art del Instituto Di Tella. Renueva el grabado con la incorporación del collage en las inolvidables series de Juanito Laguna y Ramona Montiel.

    En 1962 gana el Primer Premio de Grabado en la Bienal de Venecia.

    En 1965 expone en el Instituto Di Tella objetos polimatéricos, que aluden al concepto de sociedad, con un toque grotesco, mágico y supersticioso.