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Año 2 #21 Julio 2016

Cuerpo de mujer

"Cuerpo de mujer" es un relato breve de inquietantes y múltiples insinuaciones filosóficas. Akutagawa nos propone un sospechoso cambio en el punto de vista y, con ese cambio, el universo conocido muta en otro.

 

De Rashomon y otros cuentos, Quadrata, 2005.

Una noche de verano un chino llamado Yang despertó de pronto a causa del insoportable calor. Tumbado boca abajo, la cabeza entre las manos, se había entregado a hilvanar fogosas fantasías cuando se percató de que había una pulga avanzando por el borde de la cama. En la penumbra de la habitación la vio arrastrar su diminuto lomo fulgurando como polvo de plata rumbo al hombro de su mujer que dormía a su lado. Desnuda, yacía profundamente dormida, y oyó que respiraba dulcemente, la cabeza y el cuerpo volteados hacia su lado.

Observando el avance indolente de la pulga, Yang reflexionó sobre la realidad de aquellas criaturas. "Una pulga necesita una hora para llegar a un sitio que está a dos o tres pasos de nosotros, aparte de que todo su espacio se reduce a una cama. Muy tediosa sería mi vida de haber nacido pulga…"

Dominado por estos pensamientos, su conciencia se empezó a oscurecer lentamente y, sin darse cuenta, acabó hundiéndose en el profundo abismo de un extraño trance que no era ni sueño ni realidad. Imperceptiblemente, justo cuando se sintió despierto, vio, asombrado, que su alma había penetrado el cuerpo de la pulga que durante todo aquel tiempo avanzaba sin prisa por la cama, guiada por un acre olor a sudor. Aquello, en cambio, no era lo único que lo confundía, pese a ser una situación tan misteriosa que no conseguía salir de su asombro.

En el camino se alzaba una encumbrada montaña cuya forma más o menos redondeada aparecía suspendida de su cima como una estalactita, alzándose más allá de la vista y descendiendo hacia la cama donde se encontraba. La base medio redonda de la montaña, contigua a la cama, tenía el aspecto de una granada tan encendida que daba la impresión de contener fuego almacenado en su seno. Salvo esta base, el resto de la armoniosa montaña era blancuzco, compuesto de la masa nívea de una sustancia grasa, tierna y pulida. La vasta superficie de la montaña bañada en luz despedía un lustre ligeramente ambarino que se curvaba hacia el cielo como un arco de belleza exquisita, a la par que su ladera oscura refulgía como una nieve azulada bajo la luz de la luna.

Los ojos abiertos de par en par, Yang fijó la mirada atónita en aquella montaña de inusitada belleza. Pero cuál no sería su asombro al comprobar que la montaña era uno de los pechos de su mujer. Poniendo a un lado el amor, el odio y el deseo carnal, Yang contempló aquel pecho enorme que parecía una montaña de marfil. En el colmo de la admiración permaneció un largo rato petrificado y como aturdido ante aquella imagen irresistible, ajeno por completo al acre olor a sudor. No se había dado cuenta, hasta volverse una pulga, de la belleza aparente de su mujer. Tampoco se puede limitar un hombre de temperamento artístico a la belleza aparente de una mujer y contemplarla azorado como hizo la pulga.

  • Ryunosuke Akutagawa
    Akutagawa, Ryunosuke

    Ryunosuke Akutagawa (1892-1927) nace en Tokio el 1 de marzo de 1892, a 24 años del reinicio del contacto de Japón con Occidente y de la restauración imperial que terminó con dos siglos y medio de régimen feudal. Nueve meses después de su nacimiento, su madre enloquece, por lo que el niño se cría en la casa de un tío materno, creciendo en el seno de una familia tradicional de antiguos, y entonces empobrecidos, oficiales menores del régimen feudal, muy preocupados en guardar las apariencias de un rango ya inexistente. En 1902 fallece su madre y en 1904, adoptado formalmente, toma el apellido Akutagawa. Tan precoz como voraz con la literatura, no sólo se dedica a la poesía china y a la ficción japonesa moderna (con Natsume Soseki a la cabeza, quien luego sería su amigo y mentor) sino que se adentra en la obra de los grandes escritores occidentales Ibsen, Anatole France, Sienkiewicz, Baudelaire, Berson, Balzac, Flaubret, Spinoza, Tolstoi, Poe, Goethe, Shakespeare, entre otros.

    En 1913 ingresa en la Universidad Imperial de Tokio para realizar estudios especializados en literatura inglesa. En 1914, con varios escritores amigos se hace cargo de la revista Shin-Shicho (Tendencias del nuevo pensamiento), en la que aparecen sus traducciones de France y Yeats, así como su primer cuento corto “Ronen” y una obra de teatro. Pero fue en 1915, durante su último año de estudios, cuando publica Rashomon, la obra que, aunque desapercibida entonces, le daría fama después.

    En 1918 se casa y empieza a trabajar también en el periódico Mainichi Shimbun. El periódico le permitió, en 1921, ver el mundo, pues fue enviado a China y Corea. Un año después, su salud y sus nervios empezarían a resquebrajarse, y con ello, el fantasma de la locura, que le perseguía desde que tuvo conciencia de la enfermedad de su madre, oscurecerá la visión que tenía de sí mismo y de su futuro.

    Los años pasaron con Akutagawa dedicado a la escritura y, en algún momento, al haiku y a la poesía moderna, hasta que, en 1926, tiene otro colapso nervioso, esta vez acompañado por manifestaciones físicas.

    Durante su último año de vida, padece diversas alucinaciones y prácticamente no sale de su habitación, la cual permanecía siempre a oscuras, ya fuera de día o de noche. El 24 de julio de 1927 el cada vez más inestable Akutagawa, se suicida con una sobredosis de veronal, a la edad de treinta y cinco años. Para muchos fue la figura literaria más destacada del periodo Taisho.

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