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Año 5 #50 Diciembre 2018

Fiesta de jardín

Fue bailarín de tango y folklore, trabajó como peón de campo y como creativo publicitario. El campo intelectual, no obstante, lo recordará por su labor infatigable en diversos terrenos de la literatura. Transitó la novela, el cuento, el ensayo, el teatro, la crítica, y mostró especial interés por aprehender, a través de rigurosas biografías, el mundo de los otros. (Silvina Friera. Página 12, 20 de enero de 2003)

 

Fiesta de jardín

De Historias con tangos y corridos, Editorial Abril, Buenos Aires, 1984.

 

Juro que me gustaba trabajar con el señorito Julián, a quien he servicio, creo, con justicia, en los muchos años que lleva en México. Me agradaba cuidar el jardín de su casa del Pedregal, servir su desayuno en la veranda que da al parque, platicar con él sobre mi patria. Para él, que desde niño se aficionó a los toros, mi país era una inmensa plaza, llena de música y de sangre. Es posible que tuviera razón (el señorito Julián, debo decirlo, era muy inteligente) y nunca contradije sus convicciones. Para mí en cambio, la patria es como la madre muerta, alguien que ya no está y que, de pronto, vuelve en sueños. A casi cuarenta años de dejarla, he perdido su olor.

Pero el señorito Julián insistía en nombrarla. Hablaba de los toros y yo veía los aviones, las bombas que estallaban en las calles, a mi madre corriendo con un crío en los brazos. ¿No es curioso? Me veía en brazos de mi madre y ya no era yo. Nadie es el mismo después de tanto tiempo.

—¿En qué piensas? —decía mi patrón.

—En el rosal —contestaba yo.

 

Juro que no mentía. Pensaba en el rosal, devorado por las hormigas, en la gente corriendo en 1936. Las hormigas. La gente.

—Te estás volviendo tonto —me decía el señorito Julián.

Y se reía.

Siempre tuvo buen humor el señorito Julián. Esa es la verdad.

Me sentía bien allí, cuidándolo, oyéndolo hablar en inglés con sus amigos mexicanos.

—¡Ven, torero! —me decía y los amigos se reían y yo también porque lo hacían sin malicia.

Ellos me embestían como toros (usted conoce a  los jóvenes, les gusta divertirse) y yo, con el mantel, ensayaba una verónica. Las mujeres, las amigas del señorito Julián, aplaudían de alegría.

Pero esa noche tomaron más de la cuenta. Yo estaba en el cuarto de servicio, descansando, cuando  ellos embistieron la puerta, cuando entraron, como toros furiosos, cuando comenzaron a golpearme.

—¡Levántate, Hernán Cortés! —oí que ordenaba el señorito Julián.

—¡Levántate, hijo de la chingada! —gritó otro.

Obedecí, lo mismo que aquella noche cuando llegó la Guardia Civil, la noche que fusilaron a mi padre. Recuerdo que la luna estaba alta sobre los cerros. Iluminaba el jardín, los rosales, el muro de piedra volcánica que nos separaba de la fealdad del mundo. Me pareció ver una pistola en la mano del señorito Julián.

Fue eso lo que me confundió. No recuerdo haber levantado la azada sobre las cabezas de aquellos jóvenes que sólo querían divertirse. Juro que no lo recuerdo. Sólo veo la luna, y el jardín como una inmensa plaza llena de música y de sangre.

  • Pedro Orgambide
    Orgambide, Pedro

    Pedro Orgambide (1929-2003) ha abarcado prácticamente toda la gama de los géneros literarios, desde la poesía hasta el drama, pasando por el cuento, la novela, el ensayo y el periodismo. Su producción édita o representada supera las treinta obras, entre las cuales se pueden citar las novelas Las hermanas,Memorias de un hombre de bien, El páramo, Aventuras de Edmund Ziller en tierras del Nuevo Mundo; los volúmenes de cuentos Historias cotidianas y fantásticas, La buena gente, Historias con tangos y corridos; y los reconocidos ensayos sobre Horacio Quiroga y Martínez Estrada. Orgambide ha merecido los premios de literatura más significativos de nuestro país, de Cuba y México. Además, ha viajado por el continente y ha sufrido el exilio. 

    Entre sus obras:

    • Crónicas del Nuevo Mundo
    • Cuentos con tangos, Historias con tangos y corridos
    • Historias cotidianas y fantásticas
    • Hotel familias
    • La mulata y el guerrero
    • Mujer con violoncello
    • Yo, argentino
    • Poética de la política
    • Celebración
    • Las botas de Anselmo Soria
    • Historias imaginarias de la Argentina
    • La buena gente
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