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Año 3 #35 Septiembre 2017

Antología del disparate (II)

Hace tiempo reprodujimos Qué porquería es el glóbulo, del docente uruguayo José María Firpo, en la misma tónica se encuentra el muy español Luis Díez Jiménez. El oriental recolectaba la imaginación encendida de los alumnos de la escuela primaria del “paisito”, el español los hallazgos de la educación media en España. Presentamos ahora la segunda parte de su graciosísima Antología del disparate.

Antología del disparate

De varios cursos, 1977

Un higrómetro

—El de cabellos de fraile.

Vulgarismos

—Palabras procedentes de Bulgaria.

Terremotos

—El más importante fue el de Tokio, en el que murió un millón de muertos.

Oasis

—En ellos abundan los pozos de petróleo.

Fuentes de energía

—Hay mucha hulla, sobre todo blanca, que es más fuerte que el carbón.

El terrorismo

—Los terroristas actúan principalmente contra los agentes de la Seguridad Social.

El libro

—Es un montón de hojas de papel unidas.

 

Redacciones de sexto curso, 1977

El campo

—Se puede decir que unos hombres lo trabajan en el Norte, los otros en el Sur, en fin, en todas partes. Los campesinos son los hombres que a mi parecer más trabajan: son unos colosos del trabajo y de la honestidad.

Los ovnis

—Hay hombres, o mejor dicho, personas, que aseguran haber visto estos objetos y sus tripulaciones: se cree que como la materia no se crea ni se destruye, son simplemente acumulaciones de energía intelectual.

El mar

—Una de las principales masas concéntricas que definen nuestro planeta y da en gran parte vida al mismo, es el mar.

Las flores

—Aunque en realidad las flores no sirven para nada, un campo o una maceta sin flores se diría como que no tiene vida. En cambio un cementerio lleno de flores está restallante de vida.

De religión

—Lamentablemente renacen diversidad de sectas, llevando al individuo a una situación de inseguridad, y también esto puede llevar a la «suprimición» de la religión.

El Quijote

—Don Quijote y Sancho eran muy desdichados, se podría decir que eran unos héroes pero al revés: siempre salían perdiendo.

—Una aventura de don Quijote es la de la «carrosa» de los monjes.

—Otra aventura es cuando fue a «halogarse» en una posada y no llevaba dinero.

—Sancho intentaba aconsejarle que no hiciera tantas idioteces, pero don Quijote haciendo uso de una elocuencia fabulosa siempre hacía lo contrario.

—Don Quijote fue armado caballero en una posada, por el posadero ayudado por las cocineras.

—Entonces don Quijote armó caballero a Sancho y partieron juntos en busca de aventuras.

—Su amor por Dulcinea le hizo cometer grandes calamidades.

El agua

—Si se pudiera imaginar una rueda gigante que llegara al cielo y después a la Tierra y viceversa, diríamos que el agua da muchas vueltas por una rueda imaginaria. Primeramente el agua, que evaporada está vagando por el cielo se encuentra con una gota de agua, ésta con otra, y así se van uniendo infinidades de gotas. Después se modela una nube, y con el peso de ésta caen a la Tierra, parte de estas aguas caen en la tierra, forman torrentes, que unen sus caudalosas aguas con un río y el río va por fin al mar. En el mar vive multitud de peces, también se puede encontrar mamíferos, insectos, etc.

El mar, calentado por el sol, se evapora por la acción del sol, y parte de este agua, sólo la superficie, parte otra vez, al cielo. Luego las gotas de aguas condensada parten y se van uniendo para formar una nube.

La lluvia, cuando cae en la tierra puede ocurrir que el agua se filtre por la tierra y forme en su interior, cerca de la superficie, torrentes, lagos y ríos subterráneos que puede subir otra vez al exterior por cuevas o pozos, etc. Y al unirse por un río puede llegar al mar y así completar el ciclo del agua.

Químicamente, este producto es un compuesto formado por dos hidrógenos y un oxígeno que al unirse forma el agua. Su fórmula empírica es H20.

El agua es muy útil en todos los sentidos. Se sabe que la vida surgió del mar y que por tanto en nuestro cuerpo hay gran cantidad de agua. La medusa, unos de los animales más antiguos existentes en nuestro planeta, tiene un 90 a 99 por ciento de agua y se le ha llamado a este animal, agua cuajada. Es un mineral muy necesario, por tanto, para nuestra salud (me refiero al agua).

Como dije antes, el agua es necesaria para nosotros, así como para la química. Los ácidos no serían tales si el agua no se uniera a los anhídridos. También dije que algunos animales viven en el mar, éstos son muy numerosos. Pero no sólo viven los animales sino también las plantas.

El mar

—El mar es ese amigo, que desde tiempos ancestrales ha estado al lado del hombre, que le ha brindado su amistad incondicional, le ha formado parte de él desde los tiempos más remotos.

Según una teoría científica actual, la primera célula viviente procede, o procedió del mar, donde por primera vez, encontró, un elemento, que no le fue duro y férreo como la tierra y el aire, con sus fríos, y sus calores, sino que encontró un medio donde fácilmente se pudo desarrollar y crecer, sin padecer demasiado.

Ese mar, que desde tiempos ancestrales, ha sido testigo fiel de la Historia de la humanidad; ¿qué nos podrías contar tú, eterno amigo, qué no habrán visto tus ojos, alguna vez azules, otros verdes, y algunos los menos gris plomizo?; tú serías, mi mejor profesor de historia, me contarías, con todo los detalles cómo el hombre prehistórico, pulió su primera piedra, con pretensiones de matar a otro animal, para alimentarse y poder seguir viviendo; cómo me narrarías, las expediciones de los egipcios, por mar, alrededor de África; cómo su cultura ahora milenaria, que apagó de pronto su esplendor; ¡cuántas cosas hermosas y ciertas, me podrías contar!; amigo mar, ¿en verdad existió la tan famosa Atlántida, esa cultura milenaria y ancestral que se supone existió en medio del Atlántico? ¡Qué cosas me dirías en secreto! Pero este amigo tan sincero, a veces se torna violento y furioso, cuando le arrebatan de sus entrañas sus hijos más queridos, o cuando arañan su delicada piel el casco de los barcos, entonces, no atiende a súplicas, ni distingue edades, sólo cobra el tributo que le debemos, y se lo cobra, en lo más preciado para los hombres, se lo cobra en vidas.

Hoy los hombres se pelean por la supremacía de pequeños trozos, pero, lo que no, han comprendido jamás, y es que el mar ese amigo, es a veces la fiera más feroz, y que nadie, puede dividirse, si no que es de todos los seres vivos, porque forma parte central de la Creación.

La caza

—Antes de nada, un cazador debe ir equipado con lo necesario para tales circunstancias. La caza puede ser de dos clases: mayor o menor; yo hablo aquí sólo de la caza mayor.

Equipo: bluza y pantalones de color caki si es posible, botas, algo altas, pero que no lleguen a las rodillas, sombrero, cartuchera, escopeta de calibre gordo; si quiere puede llevar un perro de caza, para traerle las piezas muertas, unos colgantes para los animales y para completar, si la escopeta tiene mucho retroceso, llevar hombreras interior incorporada en la bluza.

En el campo el cazador tiene que estar atento de su perro y tener buenos reflejos. Si el perro levanta la cola y se prepara para saltar es que ha olfateado una presa que puede ser una codorniz, una perdiz o también una liebre.

Los reflejos, la rapidez de llevar el arma al hombro, de la puntería que tenga y del momento de apretar el gatillo depende la caída o «erración» de la presa.

Algunas veces, dar un paso hacia delante puede ser fatal para el cazador si no ha mirado antes al suelo, puede haber una rama seca que ahuyentará la presa, un bache en el terreno donde puede caerse y lastimarse y muchas otras cosas.

Mi autorretrato

—La cara un poco alargada, de boca ancha y nariz ligeramente respingona. Las cejas y orejas cubiertas por una larga manta de cabellos rubios, y no los ojos por detener el flequillo una fina patilla metálica de unas gruesas gafas, tras cuyos cristales se esconden unos ojos castaños de pupila muy viva y largas pestañas.

Entre los labios y la nariz se encuentran unas asustadizas y pequeñas puntas de pelos que quieren asemejar un bigote.

Los dientes son firmes y derechos como columnas que sostienen la oscura bóveda, donde habita un sonrojado gusano llamado lengua.

Una barbilla, poco prolongada y partida en dos por una pequeña zanja, es el finisterre de este rostro.

El cuerpo, unido a la cabeza por un cuello mediano y de nuez un poco resaltante, es alto, delgado y poco musculoso. De él salen unas extremidades largas donde descansan unos músculos delgados y uniformes.

Las manos son un tanto huesudas con unas venas resaltantes que trazan un fino dibujo que se extiende por unos largos dedos terminados en brillantes conchas de aspecto nacarado.

Sostienen el cuerpo descrito unas piernas ligeramente gruesas al final de las cuales se encuentran unas grandes plataformas de carne ligeramente curvadas y terminadas en cinco esferas de distinto tamaño protegidas por grandes uñas.

El principio de la Misa

—Hermanos: antes de comenzar estos misterios, celebremos nuestros pecados.

Michel est trompé (Miguel está equivocado)

—Miguel estaba trompado.

  • Luis Díez Jiménez

    Luis Díez Jiménez (Madrid en 1920-2007) estudió en el colegio Calasancio y pasó la guerra en la capital, donde en los últimos meses estuvo destinado en la Comandancia Militar de Madrid. Cursó la carrera de Ciencias Naturales y se doctoró en la Universidad Central; sobresaliente en la reválida de licenciatura, fue becario de los institutos José de Acosta y Antonio J. Cavanilles.

    Biólogo del Instituto Español de Oceanografía, realizó varias campañas oceanográficas por aguas de África y escribió un libro de biología marina. Número uno en oposiciones a profesor adjunto y número tres en las de cátedra, ha estado de catedrático catorce años en el Instituto de Jaén y otros veinticinco en el masculino de Málaga. Ha escrito numerosos artículos científicos y periodísticos, y su primera Antología del disparate, best-seller durante mucho tiempo, aún sigue de actualidad después de años.

    Tiene publicadas:

    Antología del disparate
    Nueva antología del disparate
    Disparates en la transición
    Diccionario del español eurogilipuertas
    Historia de «este país»
    Formi.