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John Cheever

John Cheever (1912/1982) nació en Quincy, Massachusets. Segundo hijo de una familia de clase media, tempranamente se dedicó a las letras. Entre sus novelas se destaca Crónicas de los Wapshop que, en 1958, ganó el National Book Award. Posteriormente, en 1965, recibe la Medalla Howells para la Ficción de la Academia de Artes y Letras. En 1978 obtiene el National Book Critics Circle Award por su colección de Cuentos y Relatos que incluye el célebre “El nadador”. Más tarde llega el máximo galardón de su país, el prestigioso premio Pulitzer. Antes de morir alcanza a recibir la Medalla Nacional de Literatura de los EEUU. 

Su producción novelística se completa con Suburbio, Falconer, El escándalo Wapshot y Parecía un paraíso. Entre las publicaciones de cuentos y relatos breves se incluyen la mencionada Cuentos y relatos y Diarios. Su cuentística se completa con una colección que data de 1943 de muy difícil obtención publicada bajo el nombre de The way some people live: A Book of Short Stories.

En 1955 obtuvo el Benjamín Franklin Magazine Award por su cuento “The five-forty-eight”, y en 1956 el O. Henry Award por “El marido rural”. Ese mismo año fue nombrado integrante de la American Academy of Arts and Letters junto a Saúl Bellow, Robert Lowell y Thornton Wilder.

Colaboró en el The New Yorker, y sus cuentos fueron publicados en Houl and Horn, Collier’s, Story Magazine, Harper’s Bazaar y The Yale Review. También escribió guiones televisivos y varios de sus relatos fueron llevados al cine The swimmer (El nadador) en 1968 bajo la dirección de Frank Perry, e interpretada por Burt Lancaster en el papel protagónico de Ned Merrill.

El mencionado “El Nadador” de la serie Cuentos y Relatos es su obra más reconocida, la más difundida y, tal vez, la que condensa su cosmovisión del mundo el promocionado “american way of life”, célebre relato no es más ni menos que una alegoría de su propio fracaso personal en contraste con su éxito literario. Cheever se sumerge en la piscina de su literatura para esconder detrás del desencanto burgués, su alcoholismo, la homosexualidad y esa brumosa ambigüedad que lo hace necesitar y renegar a la vez de los afectos familiares, como si en el dolor de la soledad pudiera expiar la decadencia de una sociedad hipócrita. Su padre abandona a la familia tras el derrumbe económico, su madre desarrolla un comercio de antigüedades al que Cheever abomina como un rechazo de la falsedad que esconde el barniz de la estética, y con su hermano mantiene un vínculo borrascoso que aborda en varios cuentos (“The Brothers” (1937), “Goodbye My Brother” (1951), y aún en la novelística. Tal vez el dato más emblemático acerca de este último aspecto, se deba a Scott Donaldson que entre referencias biográficas precisas, deja abierta la posibilidad de que su hermano Fred, siete años mayor que él, haya sido su primer amante.

En el comienzo de su carrera se vincula a través de Cowley, su primer editor, al mundo de Mrs. Elizabeth Ames, directora de Yaddo, una colonia de escritores en Saratoga Spring cuya residencia era una mansión gótica de dudosa reputación que reunía a personajes de difícil catadura. Esta comunidad se destaca por su heterodoxia y era la comidilla del mundo artístico. En la última época de su vida se convirtió en su director. No obstante su visión desesperanzada del mundo, contrae matrimonio con Mary Winternitz producto del cual tuvo tres hijos. Sobre el final cayó víctima del alcoholismo. Tal vez el resumen de su vida lo expresen sus propias palabras: “He sufrido todas las formas de melancolía absurda, he añorado países que nunca he visto, y he anhelado ser lo que no podía ser”.

Obras del autor en La Púrpura de tiro