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Evaristo Carriego

Evaristo Carriego (Paraná, provincia de Entre Ríos, 1883-Buenos Aires, 1912) permaneció en su ciudad natal hasta 1887, año en que la familia se trasladó a Buenos Aires. Terminados sus estudios primario y secundario, quiso ingresar en el Colegio Militar pero no fue admitido a causa de su incipiente mio­pía. Abandonó la idea de cursar estudios regulares y se dedicó a leer sin guía ni método. Manifestaba preferencia por la historia y la literatura romántica: Víctor Hugo encendía su entusiasmo de adolescente; la intriga caballeresca de Dumas satisfacía su imaginación exaltada y le fascinaba la vida de Napoleón. Rememoraba con pasión al Quijote y a Juan Moreira ya que le atraía todo aquello que conllevase un sello de deslumbrante heroísmo.

Se inició en el periodismo y compartió el ideario anarquista del periódico La Protesta. Colaboró también en Caras y Caretas. Personaje de la bohemia, solía recitar sus versos en la tertulia del café y señalaba a Almafuerte como un poeta supremo, primero de nuestra lengua.

La realidad de su lenguaje lírico tenía un límite geográfico y emocional; el barrio de Palermo. Los caserones con sucesión de patios, los burdeles y conventillos, la temeridad de los guapos, los duelos a cuchillo, la milonga, la costurerita abandonada, dieron origen a una mitología en donde cada personaje se tornaba arquetípico y legendario. Carriego rescató lo auténtico de la marea arrabalera y le dio significado a lo que hoy ha pasado a ser pintoresco.

Calificado por Borges como el “tan especial poeta del suburbio”, Carriego publicó un solo libro, Misas herejes, en 1908. Ya desde el título se advierte un espíritu demoníaco heredado de Baudelaire que se hace extensivo a los subtítulos “Ofertorios galantes”, “Ritos en la sombra”, “Viejos sermones”. El contenido biográfico de la bohemia se suma a la exaltación del exceso, a un desafío a lo prohibido, pero siempre en el contexto de su tema vital, el barrio.

El sentimiento de rebeldía social se expresa en el autor como deseo de redimir a los pobres, pero su intuición poética lo lleva a tomar distancia del objeto de su emoción y la elaboración estética de su lenguaje singulariza que Carriego no escribió sobre la pobreza urgido por estímulos circunstanciales. Es autor también de algunos relatos como "La chica más linda del barrio", "Mata perros", "Dos cartas", "Mística". En 1912 estrenó en el Teatro Nacional su obra Los que pasan.

Luego del fallecimiento de su padre la jovialidad de su carácter fue cediendo a la melancolía. Se hace hermano de los tristes, se va con “con la enferma que trajeron anoche” o “el silencioso que va a la trastienda”. Sus versos son atravesados por un hálito de tragedia. A fines de 1911 sufre un ataque de apendicitis. Su salud se restablece y decae alternativamente y en1912 muere, según algunos, a causa de la tisis.

Dejó un bosquejo teatral El alma de los títeres y numerosos poemas inéditos que su hermano recopiló bajo el título La canción del barrio. En el momento de su muerte el poeta tenía veintinueve años.