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Abel Fleury

Abel Fleury (1903/1958) fue un guitarrista y compositor argentino. Nació en Dolores, en una familia obrera.

Abel se introdujo a la música casi por una especie de decisión: un día —sin saber todavía la importancia que tendría— le solicitó a su madre que le compase una guitarra. Dicho y hecho, ella misma le impartió las primeras lecciones sobre el instrumento. Luego tuvo de maestros a Froilán Rojas, a Honorio Sicardi y a Pascual Galeano, y tiempo más tarde a Domingo Prat.

A los veinte años abandonó su ciudad natal y pronto su residencia empezó a cambiar de acuerdo a los conciertos que pudiera dar. La fortuna lo condujo a Mar del Plata, Tandil, Tres Arroyos, La Plata y Buenos Aires.

En 1933 comenzó a ganar reconocimiento haciendo el fondo musical en los conciertos poético-gauchescos de Fernando Ochoa. Si bien en 1940 integraría un cuarteto, el Cuarteto Argentino de Música Popular, con Pedro Maffía, Sebastián Piana y Alfredo Corletto (de pie por favor), Abel nunca descuidó su carrera de solista.

Entre 1935 y 1954 grabó diez obras propias. Su reconocimiento en la música folclórica no le impidió, sin embargo, consumar su carrera como concertista de guitarra. En este caso, sus conciertos constaban de tres partes; en la primera interpretaba obras del repertorio clásico de guitarra (Francisco Tárrega, Heitor Villa-Lobos, Antonio Lauro) y transcripciones (Frédéric Chopin, Ludwig van Beethoven, Wolfgang Amadeus Mozart). La segunda parte estaba destinada a un bloque poético o teatral, y la tercera parte estaba destinada a sus propias composiciones. Realizó giras por buena parte del país. En 1948 comenzó a actuar también en exterior, primero por en Latinoamérica (Chile, Paraguay, Bolivia, Brasil y Uruguay), y luego por el viejo continente (España y Francia).

A partir de la década del ochenta sus composiciones comenzaron a formar parte de los programas de muchos conservatorios nacionales e internacionales. Un dato curioso es que “Estilo pampeano” y “Milongueo de ayer” figuran, hace más de cuarenta años, como formación obligatoria en la Escuela Musical de Tomsk en Siberia. Abel jamás pisó Rusia.

Su obra goza de gran reconocimiento académico.

Obras del autor en La Púrpura de tiro