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Antonin Artaud

Antonin Artaud (1896/1948), poeta, dramaturgo y actor francés, nació el 4 de septiembre de 1896. Desde pequeño padeció trastornos nerviosos a raíz de la meningitis y, conjeturalmente, de la neurosífilis heredada. La muerte de su hermana en 1905 y una grave depresión en 1914 lo impregnaron de un misticismo que lo hizo pensar en el sacerdocio. Recuperado, estudió en Marsella.

Hacia la década del veinte, ya en París, debutó como actor teatral. El título Trictac del ciel (1924) reúne sus primeros poemas. Conoce a André Breton y se transforma en el adalid del surrealismo, ese ámbito donde los extremos conviven en una armonía disonante.

Es cofundador del Teatro Alfred Jarry (1927), donde produjo varias obras, entre ellas, The Cenci (1935) de la que es autor, una muestra de su “teatro de la crueldad”, nombre con el que definió su propuesta que minimiza la palabra en favor del gesto. Sin el escenario habitual, el espectador se enfrenta a su ser íntimo, despojado del artificio cultural y social que lo oculta. Perturbado y conmocionado, el espectador advierte el “hundimiento central del alma”, y mediante la “crueldad”, comprende el “espíritu de anarquía profunda, base de toda la poesía”.

En 1936 viaja a México y convive con los indígenas tarahumara, cuya cultura considera superior a la del hombre blanco. Un año más tarde publicaría Los tarahumara. Ese mismo año es deportado de Irlanda, por “sobrepasar los límites de la marginalidad”. A partir de allí reside nueve años en diversos institutos de salud mental y los tratamientos por electrochoque acaban por abatirlo.

Publica Van Gogh, el suicidado de la sociedad (1947), premiado en 1948. Ese año produce en radio Para acabar con el juicio de Dios, que resulta censurado.

Su frágil salud le impidió llevar sus teorías a la práctica. Su libro El teatro y su doble, que data de 1938, y el Manifiesto del teatro de la crueldad, de 1932, describen fórmulas teatrales que identifican el movimiento de teatro en grupo, el teatro de la crueldad, teatro del absurdo, el teatro ritual y de entorno.

Entre sus obras se destacan: El ombligo de los limbos (1925), El pesanervios (1925), Le Moine (1931), Heliogábalo (1934) y  (1946). Como actor, trabajó en 22 películas entre las que se destacan Napoleón (Abel Gance) y La pasión de Juana de Arco (Carl Theodor Dreyer).

El privilegio de la emoción sobre la razón y del gesto sobre la palabra queda expresado en su emblemática frase: “No ha quedado demostrado, ni mucho menos, que el lenguaje de las palabras sea el mejor posible.”

La locura, la manía religiosa y la genialidad se entremezclan ambiguamente en Artaud. Falleció en un asilo el 4 de marzo de 1948.

Obras del autor en La Púrpura de tiro